martes, 6 de octubre de 2015

JORNADA 1: ZAMORA - MONTAMARTA (10/09/2015)

Me desperté antes de las 6:30 (supongo que algo tendrían que ver los nervios del primer día de Camino) y desayuné en el albergue: café con leche, zumo, magdalenas y galletas. Dicen que el desayuno es la comida más importante del día, pero a mí me cuesta mucho comer a estas horas de la mañana. A pesar de todo, hay que desayunar bien, así que hice lo que pude.

Un poco antes de las 8 salimos del albergue Rafael de Madrid, Rafa de Córdoba y yo; ajustamos bien las mochilas y empezamos a andar. Después de la Plaza Mayor hay una cuesta abajo para que te hagas ilusiones de que todo va a ser fácil, pero en seguida viene la cuesta arriba para que bajes de la nube. La cuesta arriba dura hasta la salida de Zamora.

Se va por caminos de tierra entre campos de trigo, por algo estamos en la Tierra del Pan. Enormes extensiones sin un solo árbol para alegrar el paisaje.


Casi sin darnos cuenta nos plantamos en Roales del Pan en cuya entrada, aparte de un crucero, hay un jardín lleno de figuras a cual más extravagante. No hay pueblo sin su friki de turno. 





Buscando un bar para refrescarnos llegamos al final del pueblo sin encontrar ninguno. Nos dicen que hay uno, pero que está cerrado.

Resignados, seguimos adelante por pistas de tierra con el mismo paisaje de antes: terrenos de concentración agrícola, plantaciones de girasoles, mucho campo de cereales y casi ningún árbol.





El camino transcurre en paralelo con la N-630 por lo que es difícil perderse pero, gracias al puente de las obras del AVE, nosotros lo conseguimos. Gracias al GPS y a un poco de campo a través volvimos al redil.

La jornada de hoy no presentaba ninguna dificultad y, en un suspiro, llegamos a Montamarta. Lo primero que hicimos al llegar fue ir directos al Bar Marce's, junto a la iglesia, a tomar una cervecita, un pincho de tortilla y un rulo, que es un pincho típico de este bar que consiste en chistorra envuelta en queso y jamón york y rebozada en tempura. La verdad es que el rulo triunfó, agotamos las existencias. También hay que decir que a esas horas (era casi la una) teníamos hambre. Totalmente recomendable este bar: buena comida y camarero enrollado.

Empecé pronto a conocer la cara triste del camino: Rafael y Rafa seguían adelante y nos despedimos. Me supo mal dejarlos porque, aunque hacía solo un día que los conocía, eran muy buena gente y me caían muy bien, pero para ser la primera jornada, para mí ya estaba bien.

Me dirigí al albergue, que está en las afueras del pueblo, junto a la N-630, y elegí cama (ventajas de ser pocos). Allí estaban ya Juan (el cordobés con el que compartí habitación en Zamora), Santiago (el madrileño al que seguí desde el tren hasta el albergue) y Jotaeme de Irún, que también estaba en el albergue de Zamora.




Una vez en el albergue, la rutina habitual: ducha, lavar la ropa, friegas en los pies con alcohol de romero y siesta.

La siesta fue breve porque vino el alcalde, como responsable del albergue, a registrarnos (me refiero a inscribirnos en el libro-registro del albergue, no a hurgar en nuestras cosas) y a cobrar.

El alcalde me informó que la farmacia solo abría de 16:30 a 18:00 así que me fui sin perder tiempo a comprar radiosalil ya que tenía los hombros muy doloridos, supongo que de cargar el peso de la mochila.

De vuelta al albergue, repasando y colocando las cosas en la mochila, me di cuenta de que se había inutilizado uno de los dos bastones que llevaba. Estuve utilizando uno y el otro estaba en la mochila y, al estar la rosca floja, una de las extensiones del bastón se cayó sin que me diera cuenta, así que ya solo me queda uno.

A las 18:30 llegaron dos ciclistas al albergue. Ya éramos 6.





En el pueblo hay una tienda de comestibles a la que fuimos todos a comprar la cena y el desayuno, ya que nos habían dicho que los bares abren a las 10 de la mañana.

Haciendo tiempo para la cena, aproveché para dar un paseo por el pueblo y ver la escultura dedicada al zangarrón, personaje popular del pueblo que, según parece, los días de Año Nuevo y Reyes pasea por el pueblo pidiendo un aguinaldo.







Cena a las 20 (salchichón del día anterior, pan, una cerveza y un batido de cacao de postre), aseo y, antes de las 22, durmiendo como un bendito.


RESUMEN DE LA JORNADA

Distancia recorrida: 21,7 kilómetros

Altura máxima: 733 metros

Altura mínima: 634 metros

Ascenso acumulado: 209 metros

Descenso acumulado: 154 metros

Tiempo empleado (detenido y en movimiento): 5:59:46 horas

Velocidad media: 3,6 km/h





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